Primero que todo, nos gustaría explicar brevemente qué se entiende por peritaje psiquiátrico.

Se trata de todo aquel informe redactado por un perito, especialista en psiquiatría, que aporta su ciencia para esclarecer el estado mental del sujeto.

El informe pericial puede ser solicitado por el juez a propuesta de las partes o directamente por las partes, a su iniciativa y a sus expensas (se trataría de una peritación privada).

El informe pericial puede ser una herramienta valiosa en juicios civiles, familiares y penales, hasta el punto de que el peritaje sea decisivo en la toma de decisión del juez, sobre todo cuando se utiliza con eficiencia, siempre que sea realizado por profesionales especializados en este tema.

Los hay de diversos tipos y con distintas finalidades.

Alguno peritajes frecuentes son informes sobre custodias. Los conflictos normalmente asociados a las rupturas de pareja, afectan a la toma de decisiones sobre la custodia de los hijos. Efectuamos una valoración exhaustiva del proceso judicial en relación a la custodia de los menores. La evaluación puede incluir al progenitor, a los hijos y a cualquier factor relevante del entorno.

Otros informes van destinados a valorar una incapacidad laboral. En este caso se trata de estudiar el estado médico y psicológico actual del paciente al mismo tiempo que su evolución, para valorar posibles dificultades psíquicas que interfieran en el desarrollo de su actividad laboral.

En otros casos se procede a la valoración de secuelas de accidentes. Se evalúan aquellos aspectos relacionados con las consecuencias y/o secuelas de accidentes.

También realizamos informes sobre mobbing laboral, también conocido como acoso moral en el trabajo. El acoso está marcado por comentarios verbales, por acciones, por conductas y tácticas tales como el abuso verbal o las manipulaciones psicológicas utilizadas en su mayoría para dañar o intentar dañar a una persona dentro del contexto laboral.

Por último, haremos mención del informe pericial penal. Su aplicación gira en torno al imputado, el origen del delito y la consecuente imputabilidad. Evaluamos el estado mental del sujeto y ponemos en relación la enfermedad mental con el delito. Haciendo especial hincapié en si sabe lo que hace y si quiere hacerlo. Respondiendo,  en la mayoría de los casos, a preguntas como: ¿eran plenas sus capacidades de querer, entender y obrar? También se evalúa a la víctima, su estado y sus posibles secuelas.